
Gran concurso del Cordero Victoriense
El desarrollo territorial rara vez ocurre en en una oficina; sucede en el barro, bajo la lluvia y,
fundamentalmente, alrededor del fuego. El pasado 29 y 30 de noviembre, el Parque Estadio de
Victoria no fue solo el escenario de una fiesta costumbrista, sino el centro de una declaración de principios: la consolidación del Cordero Victoriense como el motor de una identidad que se niega a ser secundaria.
El lanzamiento de la temporada de este producto con Sello de Origen demostró que la planificación turística requiere, ante todo, excelencia. No basta con tener un producto «premium»; hay que someterlo al rigor de la técnica. El concurso de asadores del día sábado, que convocó a equipos desde Los Ángeles hasta la Patagonia, fue una clase magistral de cómo se profesionaliza un rubro y que conto con con jueces de la Federación Gastronómica de Chile (FEGACH) / Francisco Aravena , Francisco Grau y Cristian Aravena, quienes viajaron especialmente para la ocasión, eleva la vara de la competencia local.

En la presidencia del jurado tuvimos al Chef Eduino Winkler. un hijo de Victoria, recientemente
galardonado con el «Premio Fuego» por su aporte a la gastronomía regional, quien lideró esta
evaluación.
La jornada dominical nos recordó otra lección vital de la gestión territorial: la resiliencia. Pese a la lluvia insistente, el público llegó. Las familias de Victoria y sus alrededores no se amilanaron ante el clima para disfrutar de la muestra gastronómica y de un espectáculo que mezcló nostalgia y alegría popular, con el doble de Marco Antonio Solís, los Kuatreros del Sur, El Gato Juanito y Camaleón Landáez.
¿Por qué la gente asiste bajo la lluvia? Porque lo que se ofrecía no era solo carne a las brasas; era pertenencia. El Cordero Victoriense ha dejado de ser un mero insumo para transformarse en un patrimonio cultural. Cuando una comunidad se apropia de su «Sello de Origen», este deja de ser un timbre burocrático y se convierte en orgullo.



Este evento marca un punto de inflexión. Victoria ya no está intentando encontrar su vocación; la está celebrando. La combinación de validación técnica externa, liderazgo local reconocido y apoyo ciudadano masivo —incluso en la adversidad climática— nos indica que la estrategia es la correcta.
El desafío ahora es mantener encendido ese fuego durante todo el año, demostrando que la
autenticidad es, efectivamente, el activo más valioso del turismo contemporáneo.










