La apuesta vitivinícola que desafía las condiciones extremas del sur de Chile

Una familia francesa, en la Patagonia Chilena, específicamente Chiloé, desafían a las condiciones climáticas extremas con su viña Clos des Guêpes, liderada por el enólogo Denis Duveau: la viña más austral del país.

Si nos vamos más atrás, el enólogo francés, quien estudió en Burdeos, descubrió los terroirs chilenos por primera vez en 1992. Y por casi tres décadas ha pasado entre Francia y Chile, trabajando como enólogo consultor en distintas importantes bodegas del Valle Central.

Al mismo tiempo, comenzaba con su propia producción de vinos. En esa época fundó Domaine Duveau, en la región vitivinícola de Curicó. Ya en 2006 su hijo, Grégoire, terminó sus estudios en enología y su padre le confió la gestión del viñedo. Fue en 2016 cuando Denis se quedó definitivamente en Chile, con el objetivo de superar los límites de la viticultura.

Bajo este contexto, a fines de marzo, través de las redes sociales de la viña, el mismo Denis Deveau contó cómo fue que llegó a Chiloé, pero además compartió su visión en la producción de vinos en un clima extremo.

“Hace 7 años tuvimos la maravillosa idea de instalarnos aquí en Chiloé, al norte de la Patagonia Chilena, latitud 42 –la misma que los grandes viñedos de Nueva Zelanda–, con una idea en mente: plantar viña. La viña más austral de Chile”, comenzó Denis.

“Compramos 3 hectáreas de predio y plantamos dos hectáreas. Aquí estamos sobre un suelo de origen glaciar, con piedras grandes y redondas, limo y óxido de hierro. Dominamos el fiordo de Castro desde 100 metros de altura. Tenemos el mar justo al frente y a los lados predios con ovejas”, continuó el francés.

En ese entonces, a semanas de la vendimia, ejemplificó las condiciones térmicas con la temperatura de aquella jornada, para dar a conocer al clima que se enfrentan. “Hoy es 29 de marzo de 2025. Estamos a 15 días de la vendimia. Anoche la temperatura bajó a 3°C. Miren la temperatura que hay ahora al sol: 41°C… Son las 16:00. Aquí la amplitud térmica es muy alta, y como pueden ver atrás, el sol siempre está presente gracias a la pendiente que tenemos y a la orientación norte-norponiente”, dijo.

Sobre el terroir, comentó acerca de los obstáculos: “En mi opinión, el terroir será muy marcado, porque entre la amplitud térmica que tenemos entre el día y la noche, todas las brisas marinas que llegan, cargadas de sal y yodo, este sueldo de morrena, creo que la noción de terroir será muy importante”, sostuvo.

Luego, respecto a la finalidad del proyecto, Denis detalló que “aquí el objetivo que nos fijamos es producir poco y de calidad. Apuntamos a 15 a 20 hl/ha, ni más. Eso es poco… Equivale a obtener 1 litro de vino por cada 5 plantas de viña. Así que la idea es hacer buen vino y disfrutar del proceso, ante todo”.

“El método de poda que adoptamos es cualitativo: el Cordón de Royat. Tenemos una densidad de 9.000 parras por hectárea, un enyerbado total y todo el trabajo se hace a mano. Entre las hileras usamos un motocultivador. Debajo de las plantas, sacamos el pasto con una azadón, y en las hectáreas empleamos a 3 personas a tiempo completo”, añadió.

Por otro lado, aclaró que “en la naturaleza, alrededor, no se usan pesticidas, por supuesto. Aquí los insectos y los pájaros son los reyes, así que nos toca protegernos de forma natural. Por eso usamos mallas”.

“Hacer vino aquí es una apuesta un poco loca. Pero ya tenemos 2 años en bodega, en barrica nueva: las añadas 2023 y 2024, que son muy prometedoras. La añada 2023 la embotellaremos próximamente, después de 2 años en barrica nueva”, expresó.

“El 2025 es espectacular: tuvimos una primavera temprana, un verano seco y ahora una muy linda postemporada, con 15 días a 3 semanas de adelanto, así que todo pinta bien y estoy relativamente optimista”, afirmó.

“Creo que aquí, si se controla bien los rendimientos, podemos tener sorpresas en la calidad del vino. Pero de nuevo, el objetivo es producir poco y llegar a unos 12° de alcohol potencial al momento de vendimiar”, cerró Denis Duveau.

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